| SISTEMA
DE POSICIONAMIENTO GLOBAL (GPS)
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| El Sistema de Posicionamiento Global
(Global Positioning System, GPS) es una "constelación"
de 24 satélites adecuadamente ubicados que
están en órbita alrededor de la Tierra
y hacen posible que la gente con receptores, puedan
establecer su situación geográfica.
Para la mayor parte de los equipamientos, la exactitud
de la localización es de entre 10 y 100 metros.
La exactitud puede reducirse a un metro con un equipo
especial aprobado por el ejército estadounidense.
El equipo GPS se usa intensamente en la ciencia, y
ahora se ha vuelto lo suficientemente asequible como
para que casi cualquier persona pueda poseer un receptor.
El GPS es propiedad del Departamento de Defensa de
los Estados Unidos, que lo opera, pero está
disponible para uso general en todo el mundo. |
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satélites GPS y tres más de respaldo,
están en órbita a unos 16 mil kilómetros
sobre la Tierra. Los satélites están
ubicados de tal forma que, desde cualquier punto
del planeta, cuatro de ellos estarán encima
del horizonte.
Cada satélite contiene un
ordenador, un reloj atómico y una radio.
Con el conocimiento de su propia órbita y
el reloj, transmite continuamente su posición
cambiante y la hora. (Una vez al día, cada
satélite verifica su propio sentido del tiempo
y posición con una estación en tierra,
y realiza las pequeñas correcciones necesarias.)
En tierra, cualquier receptor GPS
contiene un ordenador que "triangula"
su propia posición a partir de las indicaciones
de tres de los cuatro satélites. El resultado
se entrega en forma de una posición geográfica
- longitud y latitud - con un margen de error de
100 metros para la mayoría de los receptores.
Si se puede recibir la señal de un cuarto
satélite, el receptor /ordenador puede determinar
la altitud así como la posición geográfica.
Si estamos en movimiento, el receptor
puede, incluso, calcular nuestra velocidad y dirección,
y darnos tiempos estimados de llegada a destinos
específicos.
La ciencia usa el GPS para proporcionar
datos que nunca habían estado disponibles
en la cantidad y nivel de exactitud que posibilita
este sistema. Los científicos están
utilizando el GPS para medir el movimiento de las
capas árticas de hielo, las placas tectónicas
de la Tierra y la actividad volcánica.
Los receptores GPS se están
convirtiendo en productos de consumo. Además
de su uso al aire libre (para senderismo, esquí,
globos aerostáticos, vuelo y navegación
a vela), los receptores pueden usarse en automóviles
para relacionar la ubicación del conductor
con información de tráfico y de clima.
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Paso
1: La triangulación desde los satélites
Aunque pueda parecer improbable, la idea general
detrás del GPS es utilizar los satélites
en el espacio como puntos de referencia para ubicaciones
aquí en la Tierra. Esto se logra mediante
una muy, pero muy exacta, medición de nuestra
distancia hacia tres satélites, lo que nos
permite "triangular" nuestra posición
en cualquier parte de la Tierra.
Olvidémonos, por un instante, sobre cómo
mide nuestro GPS dicha distancia. Lo veremos luego.
Consideremos primero cómo la medición
de esas distancias nos permiten ubicarnos en cualquier
punto de la Tierra.
La gran idea, geométricamente, es: supongamos
que medimos nuestra distancia al primer satélite
y resulta ser de 11.000 millas (20.000 Km). Sabiendo
que estamos a 11.000 millas de un satélite
determinado no podemos, por lo tanto, estar en
cualquier punto del universo sino que esto limita
nuestra posición a la superficie de una
esfera que tiene como centro dicho satélite
y cuyo radio es de 11.000 millas.
A continuación medimos nuestra distancia
a un segundo satélite y descubrimos que
estamos a 12.000 millas del mismo. Esto nos dice
que no estamos solamente en la primer esfera,
correspondiente al primer satélite, sino
también sobre otra esfera que se encuentra
a 12.000 millas del segundo satélite. En
otras palabras, estamos en algún lugar
de la circunferencia que resulta de la intersección
de las dos esferas.
Si ahora medimos nuestra distancia a un tercer
satélite y descubrimos que estamos a 13.000
millas del mismo, esto limita nuestra posición
aún mas, a los dos puntos en los cuales
la esfera de 13.000 millas corta la circunferencia
que resulta de la intersección de las dos
primeras esferas. O sea, que midiendo nuestra
distancia a tres satélites limitamos nuestro
posicionamiento a solo dos puntos posibles.
Para decidir cuál de ellos es nuestra
posición verdadera, podríamos efectuar
una nueva medición a un cuarto satélite.
Pero normalmente, uno de los dos puntos posibles
resulta ser muy improbable por su ubicación
demasiado lejana de la superficie terrestre y
puede ser descartado sin necesidad de mediciones
posteriores.
Una cuarta medición, de todos modos es
muy conveniente por otra razón que veremos
más adelante. Veamos ahora cómo
el sistema mide las distancias a los satélites.
Paso 2: Midiendo las distancias a los
satélites
Sabemos ahora que nuestra posición se calcula
a partir de la medición de la distancia
hasta por lo menos tres satélites. Pero,
¿cómo podemos medir la distancia
hacia algo que está flotando en algún
lugar en el espacio?. Lo hacemos midiendo el tiempo
que tarda una señal emitida por el satélite
en llegar hasta nuestro receptor de GPS.
La gran idea, Matemáticamente, es: Toda
la idea gira alrededor de aquellos problemas sobre
la velocidad que resolvíamos en la secundaria,
Recordemos que "Si un auto viaja a 60 kilómetros
por hora durante dos horas, ¿qué
distancia recorrió?”
Velocidad (60 km/h) x Tiempo (2 horas) = Distancia
(120 km)
En el caso del GPS estamos midiendo una señal
de radio, que sabemos que viaja a la velocidad
de la luz, alrededor de 300.000 km por segundo.
Nos queda el problema de medir el tiempo de viaje
de la señal (Que, obviamente, viene muy
rápido).
El problema de la medición de ese tiempo
es complicado. Los tiempos son extremadamente
cortos. Si el satélite estuviera justo
sobre nuestras cabezas, a unos 20.000 km de altura,
el tiempo total de viaje de la señal hacia
nosotros sería de algo mas de 0.06 segundos.
Estamos necesitando relojes muy precisos. Ya veremos
como lo resolvemos.
Pero, aún admitiendo que tenemos relojes
con la suficiente precisión, ¿cómo
medimos el tiempo de viaje de la señal?
Supongamos que nuestro GPS, por un lado, y el
satélite, por otro, generan una señal
auditiva en el mismo instante exacto. Supongamos
también que nosotros, parados al lado de
nuestro receptor de GPS, podamos oír ambas
señales (Obviamente es imposible "oír"
esas señales porque el sonido no se propaga
en el vacío). Oiríamos dos versiones
de la señal. Una de ellas inmediatamente,
la generada por nuestro receptor GPS y la otra
con cierto atraso, la proveniente del satélite,
porque tuvo que recorrer alrededor de 20.000 km
para llegar hasta nosotros. Podemos decir que
ambas señales no están sincronizadas.
Si quisiéramos saber cuál es la
magnitud de la demora de la señal proveniente
del satélite podemos retardar la emisión
de la señal de nuestro GPS hasta lograr
la perfecta sincronización con la señal
que viene del satélite. El tiempo de retardo
necesario para sincronizar ambas señales
es igual al tiempo de viaje de la señal
proveniente del satélite. Supongamos que
sea de 0.06 segundos. Conociendo este tiempo,
lo multiplicamos por la velocidad de la luz y
ya obtenemos la distancia hasta el satélite.
Tiempo de retardo (0.06 seg) x Vel. de la luz
(300.000 km/seg) = Dist. (18.000 km)
Así es, básicamente, como funciona
el GPS.
La señal emitida por nuestro GPS y por
el satélite es algo llamado "Código
Pseudo Aleatorio" (Pseudo Random Code). La
palabra "Aleatorio" significa algo generado
por el azar.
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Este Código
Pseudo Aleatorio es una parte fundamental del GPS.
Físicamente solo se trata de una secuencia
o código digital muy complicado. O sea una
señal que contiene una sucesión muy
complicada de pulsos "on" y "off".
La señal es tan complicada que casi parece
un ruido eléctrico generado por el azar.
De allí su denominación de "Pseudo-Aleatorio".
Hay varias y muy buenas razones para tal complejidad.
La complejidad del código ayuda a asegurarnos
que el receptor de GPS no se sintonice accidentalmente
con alguna otra señal. Siendo el modelo
tan complejo, es altamente improbable que una
señal cualquiera pueda tener exactamente
la misma secuencia.
Dado que cada uno de los satélites tiene
su propio y único Código Pseudo
Aleatorio, esta complejidad también garantiza
que el receptor no se confunda accidentalmente
de satélite. De esa manera, también
es posible que todos los satélites trasmitan
en la misma frecuencia sin interferirse mutuamente.
Esto también complica a cualquiera que
intente interferir el sistema desde el exterior
al mismo. El Código Pseudo Aleatorio le
da la posibilidad, al Departamento de Defensa
de EEUU, de controlar el acceso al sistema GPS.
Pero hay otra razón para la complejidad
del Código Pseudos Aleatorio, una razón
que es crucial para conseguir un sistema GPS económico.
El código permite el uso de la "teoría
de la información" para amplificar
las señales de GPS. Por esa razón,
las débiles señales emitidas por
los satélites pueden ser captadas por los
receptores de GPS sin el uso de grandes antenas.
Cuando comenzamos a explicar el mecanismo de emisión
de las señales por el GPS y el satélite,
asumimos que ambos comenzaban la emisión
de la señal exactamente al mismo tiempo.
¿Pero cómo podemos asegurarnos que
todo esté perfectamente sincronizado?
Paso 3: Control perfecto del tiempo
Si la medición del tiempo de viaje de una
señal de radio es clave para el GPS, los
relojes que empleamos deben ser exactísimos,
dado que si miden con un desvío de un milésimo
de segundo, a la velocidad de la luz, ello se
traduce en un error de 300 km! Por el lado de
los satélites, el timing es casi perfecto
porque llevan a bordo relojes atómicos
de increíble precisión.
¿Pero, qué pasa con nuestros receptores
GPS, aquí en la Tierra?
Recordemos que ambos, el satélite y el
receptor GPS, deben ser capaces de sincronizar
sus Códigos Pseudos Aleatorios para que
el sistema funcione. Si nuestros receptores GPS
tuvieran que alojar relojes atómicos (Cuyo
costo está por encima de los 50 a 100.000
U$S), la tecnología resultaría demasiado
costosa y nadie podría acceder a ellos.
Por suerte, los diseñadores del sistema
GPS encontraron una brillante solución
que nos permite resolver el problema con relojes
mucho menos precisos en nuestros GPS. Esta solución
es uno de los elementos clave del sistema GPS
y, como beneficio adicional, significa que cada
receptor de GPS es, en esencia, un reloj atómico
por su precisión.
El secreto para obtener un timing tan perfecto,
es efectuar una medición satelital adicional.
Resulta que si tres mediciones perfectas pueden
posicionar un punto en un espacio tridimensional,
cuatro mediciones imperfectas pueden lograr lo
mismo. Esta idea es fundamental para el funcionamiento
del sistema GPS, pero su explicación detallada
excede los alcances de la presente exposición.
De todos modos, aquí va un resumen somero:
Si todo fuera perfecto (es decir que los relojes
de nuestros receptores GPS lo fueran), entonces
todos los rangos (distancias) a los satélites
se intersectarían en un único punto
(que indica nuestra posición). Pero con
relojes imperfectos, una cuarta medición,
efectuada como control cruzado, NO interceptará
con los tres primeros. De esa manera la computadora
de nuestro GPS detectará la discrepancia
y atribuirá la diferencia a una sincronización
imperfecta con la hora universal.
Dado que cualquier discrepancia con la hora universal
afectará a las cuatro mediciones, el receptor
buscará un factor de corrección
único, que siendo aplicado a sus mediciones
de tiempo hará que los rangos coincidan
en un solo punto. Dicha corrección permitirá
al reloj del receptor, ajustarse nuevamente a
la hora universal y de esa manera tenemos un reloj
atómico en la palma de nuestra mano! Una
vez que el receptor de GPS aplica dicha corrección
al resto de sus mediciones, obtenemos un posicionamiento
preciso.
Una consecuencia de este principio, es que cualquier
GPS decente debe ser capaz de sintonizar al menos,
cuatro satélites de manera simultánea.
En la práctica, casi todos los GPS en venta
actualmente, acceden a más de 6, y hasta
a 12, satélites simultáneamente.
Ahora bien, con el Código Pseudo Aleatorio
como un pulso confiable para asegurar la medición
correcta del tiempo de la señal y la medición
adicional como elemento de sincronización
con la hora universal, tenemos todo lo necesario
para medir nuestra distancia a un satélite
en el espacio. Pero, para que la triangulación
funcione necesitamos conocer no sólo la
distancia sino que debemos conocer dónde
están los satélites con toda exactitud.
Paso 4: Conocer dónde están
los satélites en el espacio
A lo largo de este trabajo hemos estado asumiendo
que conocemos dónde están los satélites
en sus órbitas y de esa manera podemos
utilizarlos como puntos de referencia.
¿Pero, cómo podemos saber donde
están exactamente? Todos ellos están
flotando a unos 20.000 km de altura en el espacio.
Un satélite a gran altura se mantiene
estable La altura de 20.000 km es en realidad
un gran beneficio para este caso, porque algo
que está a esa altura está bien
despejado de la atmósfera. Eso significa
que orbitará de manera regular y predecible
mediante ecuaciones matemáticas sencillas.
La Fuerza Aérea de los EEUU colocó
cada satélite de GPS en una órbita
muy precisa, de acuerdo al Plan Maestro de GPS.
En tierra, todos los receptores de GPS tienen
un almanaque programado en sus computadoras que
les informan donde está cada satélite
en el espacio, en cada momento.
El Control Constante agrega precisión
Las órbitas básicas son muy exactas
pero con el fin de mantenerlas así, los
satélites de GPS son monitoreados de manera
constante por el Departamento de Defensa. Ellos
utilizan radares muy precisos para controlar constantemente
la exacta altura, posición y velocidad
de cada satélite. Los errores que ellos
controlan son los llamados errores de Efemérides,
o sea evolución orbital de los satélites.
Estos errores se generan por influencias gravitacionales
del Sol y de la Luna y por la presión de
la radiación solar sobre los satélites.
Estos errores son generalmente muy sutiles, pero
si queremos una gran exactitud debemos tenerlos
en cuenta.
Corrigiendo el mensaje, una vez que el Departamento
de Defensa ha medido la posición exacta
de un satélite, vuelven a enviar dicha
información al propio satélite.
De esa manera, el satélite incluye su nueva
posición corregida en la información
que transmite a través de sus señales
a los GPS.
Esto significa que la señal que recibe
un receptor de GPS no es solamente un Código
Pseudos Aleatorio con fines de timing. También
contiene un mensaje de navegación con información
sobre la órbita exacta del satélite
Con un timing perfecto y la posición exacta
del satélite, podríamos pensar que
estamos en condiciones de efectuar cálculos
perfectos de posicionamiento. Sin embargo, debemos
resolver otros problemas.
Paso 5: Corrigiendo Errores
Hasta ahora hemos estado tratando los cálculos
del sistema GPS de manera muy abstracta, como
si todo el proceso ocurriera en el vacío.
Pero en el mundo real hay muchas cosas que le
pueden suceder a una señal de GPS para
transformarla en algo menos que matemáticamente
perfecta. Para aprovechar al máximo las
ventajas del sistema, un buen receptor de GPS
debe tener en cuenta una amplia variedad de errores
posibles. Veamos qué es lo que debemos
enfrentar.
Un rudo viaje a través de
la atmósfera.
En primer lugar, una de las presunciones básicas
que hemos estado usando a lo largo de este trabajo
no es exactamente cierta. Hemos estado afirmando
que podemos calcular la distancia a un satélite,
multiplicando el tiempo de viaje de su señal
por la velocidad de la luz. Pero la velocidad
de la luz sólo es constante en el vacío.
Una señal de GPS pasa a través
de partículas cargadas en su paso por la
ionósfera y luego al pasar a través
de vapor de agua en la tropósfera, pierde
algo de velocidad, creando el mismo efecto que
un error de precisión en los relojes. Hay
un par de maneras de minimizar este tipo de error.
Por un lado, podríamos predecir cuál
sería el error tipo de un día promedio.
A esto se lo llama modelación y nos puede
ayudar pero, por supuesto, las condiciones atmosféricas
raramente se ajustan exactamente el promedio previsto.
Otra manera de manejar los errores inducidos por
la atmósfera es comparar la velocidad relativa
de dos señales diferentes. Esta medición
de doble frecuencia es muy sofisticada y sólo
es posible en receptores GPS muy avanzados.
Un rudo viaje sobre la Tierra.
Los problemas para la señal de GPS no terminan
cuando llega a la Tierra. La señal puede
rebotar varias veces debido a obstrucciones locales
antes de ser captada por nuestro receptor GPS.
Este error es similar al de las señales
fantasma que podemos ver en la recepción
de televisión. Los buenos receptores GPS
utilizan sofisticados sistemas de rechazo para
minimizar este problema.
Problemas en el satélite.
Aún siendo los satélites muy sofisticados
no tienen en cuenta minúsculos errores
en el sistema. Los relojes atómicos que
utilizan son muy, pero muy, precisos, pero no
son perfectos. Pueden ocurrir minúsculas
discrepancias que se transforman en errores de
medición del tiempo de viaje de las señales.
Y, aunque la posición de los satélites
es controlada permanentemente, tampoco pueden
ser controlados a cada segundo. De esa manera,
pequeñas variaciones de posición
o de Efemérides pueden ocurrir entre los
tiempos de monitoreo.
Algunos ángulos son mejores
que otros.
La geometría básica por sí
misma, puede magnificar estos errores mediante
un principio denominado "Dilución
Geométrica de la Precisión",
o DGDP. Suena complicado, pero el principio es
simple. En la realidad suele haber más
satélites disponibles que los que el receptor
GPS necesita para fijar una posición, de
manera que el receptor toma algunos e ignora al
resto.
Si el receptor toma satélites que están
muy juntos en el cielo, las circunferencias de
intersección que definen la posición
se cruzarán a ángulos con muy escasa
diferencia entre sí. Esto incrementa el
área gris o margen de error acerca de una
posición. Si el receptor toma satélites
que están ampliamente separados, las circunferencias
interceptan a ángulos prácticamente
rectos y ello minimiza el margen de error. Los
buenos receptores son capaces de determinar cuáles
son los satélites que dan el menor error
por Dilución Geométrica de la Precisión.
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Aunque resulte
difícil de creer, el mismo Gobierno que pudo
gastar 12.000 Millones de dólares para desarrollar
el sistema de navegación más exacto
del mundo, está degradando intencionalmente
su exactitud. Dicha política se denomina
"Disponibilidad Selectiva" y pretende
asegurar que ninguna fuerza hostil o grupo terrorista
pueda utilizar el GPS para fabricar armas certeras.
Básicamente, el Departamento de Defensa introduce
cierto "ruido" en los datos del reloj
satelital, lo que a su vez se traduce en errores
en los cálculos de posición. El Departamento
de Defensa también puede enviar datos orbitales
ligeramente erróneos a los satélites
que éstos reenvían a los receptores
GPS como parte de la señal que emiten. Estos
errores, en su conjunto, son la mayor fuente unitaria
de error del sistema GPS. Los receptores de uso
militar utilizan una clave encriptada para eliminar
la Disponibilidad Selectiva y son, por ello, mucho
más exactos. La Disponibilidad Selectiva
fue interrumpida por un decreto del presidente Clinton,
con efecto desde el 2 de mayo de 2000. El Departamento
de Defensa de los Estados Unidos se reserva el derecho
de reimplantarla, cuando lo considere conveniente,
a los intereses de la Seguridad de los Estados Unidos
y además dispone de la tecnología
necesaria para implantarla en áreas geográficas
limitadas. Estas condiciones permitieron al Presidente
Clinton suspenderla.
La línea final:
Afortunadamente todos esos errores no suman demasiado
error total. Existe una forma de GPS, denominada
GPS Diferencial, que reduce significativamente
estos problemas. En la tabla 1 vemos el resumen
de las fuentes de error del sistema GPS.
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| FIABILIDAD
Y EXACTITUD DE DATOS |
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Teniendo en cuenta
que el Sistema GPS fue diseñado y desarrollado
para aplicaciones militares, debemos señalar
que los receptores que podemos encontrar en el mercado
son para uso civil, por lo que el Departamento de
Defensa de los EEUU necesitaba tener una manera
de limitar esa exactitud para prevenir que esta
tecnología fuera usada de una manera no pacífica.
Para limitar su exactitud, se incorporaron errores
aleatorios a la señal, es decir, que los
receptores civiles (no los militares) están
sujetos a una degradación de la precisión,
en función de las circunstancias geoestratégicas
y geopolíticas del momento, que queda regulada
por el Programa de Disponibilidad Selectiva del
DoD de los EEUU o SA (Selective Availability). De
todo ello se deduce que, habitualmente, los receptores
GPS tienen un error nominal en el cálculo
de la posición de aprox. 15 m. que pueden
aumentar hasta los 100 m. cuando el DoD lo estime
oportuno.
Si la utilización que fuéramos
a dar a nuestro receptor GPS requiriese más
precisión aún, casi todas las firmas
disponen de dispositivos opcionales DGPS (GPS
Diferencial) que disminuyen el error hasta un
margen de 1 a 3 metros. El DGPS consiste en instalar
un receptor GPS en una situación conocida,
de tal manera que este GPS dará errores
de situación al compararlos con su exacta
situación, y así poder determinar
cuál es el factor de error que está
introduciendo cada satélite.
Esta información se envía vía
radio en una frecuencia determinada, que puede
ser captada por un receptor diferencial que la
introducirá en nuestro GPS (preparado para
DGPS) y éste calculará nuestra nueva
posición teniendo en cuenta este factor
de error.
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Una de las características
más importantes de los receptores GPS es
la de poder grabar o marcar una determinada posición
a través de la función Waypoint, la
cual generalmente podremos asociar un nombre (o
incluso un ícono). A partir de la anterior
función se pueden crear rutas (agrupación
en secuencia de waypoints): una ruta contiene una
posición de partida y una final, así
como toda una serie de localizaciones intermedias
a lo largo del trayecto.
También podemos hacer que sea el propio
GPS el que grabe automáticamente nuestra
ruta o "huella" a través de la
función track (nuestro receptor grabará
un punto cada vez que cambiemos de dirección),
para que podamos volver, sin ningún problema,
a nuestro punto de partida.
Hay dos maneras básicas de usar una ruta:
-
Si estamos planeando una
ascensión, una excursión, etc...
podemos extraer las coordenadas de nuestra ruta
de un mapa topográfico, introducirlas
en nuestro ordenador y posteriormente, exportarlas
a nuestro receptor. Una vez al aire libre únicamente
deberemos ir siguiendo las indicaciones de nuestro
GPS y disfrutar.
-
Si hemos tomado nuestro receptor
GPS en una excursión o travesía
en 4x4, etc. y hemos ido grabando los distintos
puntos de paso (bien de forma manual o automática),
podremos siempre deshacer el camino andado sin
pérdida ninguna, o podemos llegar a casa
y exportar estos datos a nuestro ordenador para
así poder guardarlos y rehacer la ruta
a posteriori, o plasmar los mismos sobre un
mapa topográfico digital.
Por ejemplo, podemos elaborar, como ya hemos
dicho, nuestras rutas sobre mapas, registrando
en el receptor los puntos por los que queremos,
o debemos pasar y, una vez sobre el terreno, activando
esa ruta, una pantalla gráfica nos indicará
si estamos en el rumbo correcto o nos estamos
desviando en alguna dirección; o utilizar
la misma función en rutas reversibles,
es decir, ir registrando puntos por los que vamos
pasando para luego poder volver por esos mismos
puntos con toda seguridad.
Con todos estos datos, nuestro GPS además
nos podrá indicar la velocidad a la que
nos estamos desplazando, si mantenemos nuestro
rumbo en línea recta, la velocidad media
a la que nos hemos ido desplazado, la distancia
recorrida, la duración de la actividad
y una larga lista de funciones, muy útiles
e interesantes, que iremos descubriendo al utilizar
estos grandes dispositivos.
Si en nuestra ruta hubiese habido algún
herido, podríamos facilitar exactamente
la posición del mismo a los equipos de
rescate. Como ya hemos comentado, si necesitamos
exportar los datos obtenidos con nuestro receptor
GPS a un ordenador para hacer los cálculos
o planificaciones necesarias, es bueno recordar
que, habitualmente, los kits para transferencia
de datos entre PC"s y GPS"s, así
como los kits de alimentación eléctrica,
acostumbran a ser dispositivos opcionales cuando
adquirimos nuestro receptor GPS, al menos hasta
los receptores de gama media (ver comparativas),
que ya empiezan a incorporar funciones que pueden
hacer necesario incluir estos kits de serie. Además,
no podemos olvidar que necesitaremos un software
específico para importar y exportar esos
datos de una forma más o menos estándar,
que nos permita hacer uso de ellos de manera versátil.
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En síntesis,
y para concluir, podemos decir que la más
moderna tecnología pone a nuestra disposición,
un sistema para situarnos en la Tierra realmente
sofisticado y enormemente útil si sabemos
utilizarlo.
Actualmente estamos asistiendo a la popularización
y difusión de este sistema para su uso
portátil en actividades al aire libre,
aunque de forma desapercibida, lo estamos utilizando
continuamente, como por ejemplo para desplazarnos
de un punto del Globo a otro con el avión
o el barco. Otra de las cuestiones más
importantes a tener en cuenta es que, por otro
lado, saber dónde nos encontramos, es algo
que en muchas ocasiones nos puede ser realmente
necesario cuando practicamos cualquier tipo de
actividad al aire libre. ¿Quién
no ha pasado un poco de temor cuando, practicando
actividades a cualquier nivel, en una zona poco
conocida, en un momento dado no sabe si está
acercándose o alejándose del punto
que buscaba?. En estas ocasiones consideramos
que, disponer de un sistema que nos proporcione
nuestra posición exacta, tiene un valor
incalculable.
Y ya para finalizar, decir que, aunque hemos
descrito todas las excelencias de estos aparatos,
no dejan de ser dispositivos electrónicos
que pueden fallar (por caída, agotamiento
de batería, etc...) por lo que siempre
deberemos acompañarlos con nuestros habituales
compañeros de viaje: la brújula
y el mapa.
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